
Lo que parecía no tener fin, por fin se ha concluido.
En la tarde de ayer se inauguró de una vez la Plaza de San Diego. Las obras del Llano, iniciadas a principios del 2009, se han venido eternizando a lo largo de todo el año, con varios meses de parada, sin que nadie desde el ayuntamiento se atreviera a dar la cara ante los vecinos o ante las preguntas de los grupos de la oposición municipal.
Finalmente, en la tarde de ayer se inauguró la citada Plaza. La puesta en escena fue para recordar. Desde media tarde, mientras los ilusionados vecinos se preparaban para organizar una fiesta, se empezó a movilizar a los estómagos más agradecidos para que acudieran al evento con una finalidad ya conocida por su repetición. La llegada del primer edil a la Plaza fue jaleada, como viene siendo habitual, por multitud de estómagos agradecidos que saben a quién deben su bienestar económico actual. Tras el corte de cinta y el discurso, en el que como siempre nuestro Alcalde evitó hablar de la Administración que ha puesto el dinero para las obras (Junta de Andalucía), fueron los vecinos quienes cortésmente aplaudieron al Sr. Alcalde, muchos de ellos aún sin creerse que estuvieran viviendo de una vez el final de las obras.
Tras los discursos, de nuevo fueron los vecinos quienes se encargaron de celebrar el evento, ante la incapacidad del Ayuntamiento de organizar la más mínima celebración, aunque ésta le pueda costar el mismo dinero que se gasta cualquier niño en chuches. Así están las arcas municipales cuando se trata de celebrar algo con los vecinos de Lepe.
La conclusión que obtenemos tras la vista de la Plaza (a pesar de lo deslucida que se encontraba debido a los restos de la celebración), hay que felicitar al técnico que la ha diseñado, pues la aprobación es unánime entre el vecindario. De otra manera hemos de calificar a quienes han gestionado el dinero de la Junta de Andalucía para realizarla. Esta Plaza es el mejor ejemplo de cómo algo que en principio es positivo puede ser del todo reprochable. Que se remodele una plaza y que el dinero no tenga que salir de las vacías arcas del municipio es algo bueno, que nuestro ayuntamiento sea incapaz de gestionar adecuadamente esa obra, que la pare en varias ocasiones, que se esconda cuando le piden explicaciones, y que llegue a cansar a la mayoría de los vecinos, define muy bien la capacidad de nuestros mandatarios municipales. A éstos solo cabe pedirles que no vuelvan a repetir este desastre. Esperemos que cuando se enfrenten a una obra, por pequeña que sea, que se aseguren de que pueden realizarla sin agotar la paciencia del vecindario ni poner en peligro tanto la circulación como la integridad de muchos niños durante tantos meses, del mismo modo que han hecho con esta. Y cuando esto ocurra, que al menos tengan la dignidad de disculparse ante los afectados.
En la tarde de ayer se inauguró de una vez la Plaza de San Diego. Las obras del Llano, iniciadas a principios del 2009, se han venido eternizando a lo largo de todo el año, con varios meses de parada, sin que nadie desde el ayuntamiento se atreviera a dar la cara ante los vecinos o ante las preguntas de los grupos de la oposición municipal.
Finalmente, en la tarde de ayer se inauguró la citada Plaza. La puesta en escena fue para recordar. Desde media tarde, mientras los ilusionados vecinos se preparaban para organizar una fiesta, se empezó a movilizar a los estómagos más agradecidos para que acudieran al evento con una finalidad ya conocida por su repetición. La llegada del primer edil a la Plaza fue jaleada, como viene siendo habitual, por multitud de estómagos agradecidos que saben a quién deben su bienestar económico actual. Tras el corte de cinta y el discurso, en el que como siempre nuestro Alcalde evitó hablar de la Administración que ha puesto el dinero para las obras (Junta de Andalucía), fueron los vecinos quienes cortésmente aplaudieron al Sr. Alcalde, muchos de ellos aún sin creerse que estuvieran viviendo de una vez el final de las obras.
Tras los discursos, de nuevo fueron los vecinos quienes se encargaron de celebrar el evento, ante la incapacidad del Ayuntamiento de organizar la más mínima celebración, aunque ésta le pueda costar el mismo dinero que se gasta cualquier niño en chuches. Así están las arcas municipales cuando se trata de celebrar algo con los vecinos de Lepe.
La conclusión que obtenemos tras la vista de la Plaza (a pesar de lo deslucida que se encontraba debido a los restos de la celebración), hay que felicitar al técnico que la ha diseñado, pues la aprobación es unánime entre el vecindario. De otra manera hemos de calificar a quienes han gestionado el dinero de la Junta de Andalucía para realizarla. Esta Plaza es el mejor ejemplo de cómo algo que en principio es positivo puede ser del todo reprochable. Que se remodele una plaza y que el dinero no tenga que salir de las vacías arcas del municipio es algo bueno, que nuestro ayuntamiento sea incapaz de gestionar adecuadamente esa obra, que la pare en varias ocasiones, que se esconda cuando le piden explicaciones, y que llegue a cansar a la mayoría de los vecinos, define muy bien la capacidad de nuestros mandatarios municipales. A éstos solo cabe pedirles que no vuelvan a repetir este desastre. Esperemos que cuando se enfrenten a una obra, por pequeña que sea, que se aseguren de que pueden realizarla sin agotar la paciencia del vecindario ni poner en peligro tanto la circulación como la integridad de muchos niños durante tantos meses, del mismo modo que han hecho con esta. Y cuando esto ocurra, que al menos tengan la dignidad de disculparse ante los afectados.

